Santa Luisa de Marillac
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Nace el 12 de agosto de 1591. Es una parisina de origen oscuro, nunca se supo quien fue su madre. Luis, de la noble familia de los Marillac, le da su apellido y le deja una pequeña renta para cuando él falte. Desde muy pequeña la llevan al convento real de Poissy, de religiosas dominicas. Allí comienza su sólida formación, su excelente cultura, su ferviente iniciación en el conocimiento de Dios.

Hacia los doce años es trasladada a un modesto pensionado donde completará su formación aprendiendo los humildes quehaceres de la casa, las cosas prácticas de la vida, que tan valiosas le serán en el futuro.

Joven de 15 años se siente atraída por la vida de las religiosas capuchinas recién establecidas en París.

Al pedir su ingreso en esa orden es rechazada aparentemente por su frágil salud. Queda la alternativa del matrimonio y la familia de Marillac se preocupa entonces de casar a la joven.

Se elige a Antonio Le Gras, secretario de la reina María de Médicis. El matrimonio se realiza el 5 de febrero de 1613. La felicidad se acrecienta con la llegada de su hijo Miguel. A partir de 1617 sobrevienen dificultades que hacen sentir a Luisa la cruz que la acompañará toda su vida.

Miguel Antonio, su hijo, es enfermizo y difícil, será quizá su cruz más pesada. Los 7 hijos de su tío Octaviano d’Attichy quedan huérfanos y su esposo se hace cargo de la administración de sus bienes descuidando los propios. Por último Antonio cae enfermo y su carácter se vuelve irritable y voluble.

Una profunda crisis vive Luisa cuando el 4 de junio de 1623 ocurre un gran acontecimiento: “La luz de Pentecostés” gracia por la que Dios le da la certeza de la fe y vislumbra lo que será su futura vocación y misión: una pequeña comunidad consagrada al servicio de los pobres. Su esposo muere apaciblemente en 1625.

La vemos luego, ya dirigida por Vicente de Paúl, como misionera visitando las Cofradías de la Caridad fundadas por San Vicente hasta llegar el año de 1633 en el que nace la Compañía de las Hijas de la Caridad, obra en la que Luisa se ocupará hasta su muerte.

Poco a poco las hermanas van formando pequeñas comunidades a donde son enviadas, en París u otros lugares, en ciudades y aldeas a veces bastante alejadas. Luisa visita regularmente a las hermanas, ve el servicio que realizan, conoce las realidades que viven, las dificultades con que tropiezan vigila atentamente para mantener la originalidad de esta nueva forma de vida consagrada y la vitalidad en todas las dimensiones: Servicio, oración, vida fraterna, consagración.

Luisa murió el 15 de marzo de 1660, sólo unos meses antes de Vicente de Paúl. Fue proclamada Santa por la Iglesia en 1934. En 1960 el Papa Juan XXIII la proclamó Patrona de todos los trabajadores sociales.

Vicente y Luisa juntos descubrieron la llamada de los más necesitados de su tiempo. Eran muy distintos, pero su colaboración es testimonio de lo que pueden hacer dos personas animadas por un profundo amor a Dios y al prójimo.

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Quiénes Somos

La Compañía de las Hijas de la Caridad fue fundada en Francia por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac.
San Vicente de Paúl (1581-1660) descubre la miseria material y espiritual de su tiempo y consagra su vida al servicio y a la evangelización de los pobres fundando, para este fin, las Cofradías de la Caridad (1617) y la Congregación de la Misión (1625).

Galería

La capilla en la Solemnidad de Pentecostés
Dibujos de Sor Lidia Medellín 2
Dibujos de Sor Lidia Medellín

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